HOLA

Soy Maria Inês y esta idea nació cuando estaba de baja por maternidad con mi hija Alice, en diciembre de 2021. La Navidad se acercaba y mi sobrina Matilde, de 2 años, no paraba de trepar al sofá. Decidí crear un triángulo de Pikler personalizado y grabado con el nombre "Macaquinha Mati". Acabé haciendo unos cuantos y regalándolos a mis niños favoritos. La alegría que presenciamos en Nochebuena hizo que mi familia me animara a compartir con el mundo el juguete que había creado y, con cierto recelo, el 1 de enero de 2022 creé nuestra página de Instagram.

Estaba lejos de imaginar el camino que seguiría.

Así nació TOCA, con el objetivo de proporcionar a los niños una forma diferente de explorar el mundo que les rodea. Nuestros juguetes pretenden estimular el movimiento y la capacidad de resolver desafíos a través de los sentidos. Son una forma segura de permitir que el niño se adapte al entorno, realizando tareas que observa hacer al adulto en su día a día. Además de ser una excelente actividad pedagógica, mediante la personalización pueden ser una pieza decorativa muy especial en la guarida de sus hijos. Juguetes sostenibles de madera, hechos mayoritariamente a mano, pensados y diseñados con mucho amor y cariño.

LA HISTORIA DETRÁS DEL NOMBRE

En cuanto a la elección del nombre, el porqué de TOCA es simple: Carlos Coelho - mi abuelo.

Deseaba mucho poder homenajear a mi abuelo en vida. Además de ser el ser humano más extraordinario que conozco, siento que todas estas ideas que crecen dentro de mí desde pequeña se deben a la convivencia que tuve con él. Un hombre que trabajó toda su vida, como tantos de su época, pero que no paraba de inventar y crear siempre con mucha pasión. Hizo muchísimas cosas y entre ellas fue dueño de una tienda de juguetes. Cuando se jubiló abrió una fábrica de marcos y me dejaba jugar a su lado mientras trabajaba. Me enseñó a usar sierras para hacer ingletes, martillos, taladros y similares. Me enseñó a cortar vidrio con un ingenio que él mismo inventó y lo más fascinante de todo: Me enseñó que si no existe, tenemos que ser nosotros quienes creemos una forma de hacerlo posible. Solo dejó de trabajar cerca de los 90 años porque lamentablemente perdió la vista. Pero incluso sin ver con los ojos, ve con todos los demás sentidos y cuando encontramos algún obstáculo, recurrimos a él para pedir ayuda. Y él siempre regresa con una respuesta fácil y práctica.

No tenía ideas para el nombre y decidí pedir ayuda a otra persona también muy especial para mí, mi tía Gabi, que tiene una sensibilidad especial para estas cosas y sabía perfectamente el mensaje que yo quería transmitir. Le expliqué qué era la marca y lo que pretendía transmitir a través de ella y en un par de horas ella regresó con el nombre que le surgió: TOCA. Apenas lo leí, supe que el nombre tenía que ser este. Por la explicación y por la cantidad de mensajes subliminales que TOCA transmite en su propósito.

Esta fue mi manera de hacer posible lo imposible: que mi abuelo viva para siempre... al menos en mi para siempre.

 

Mi querida hija.

Nuestra mayor creación.

Mi combustible diario y fuente inagotable de inspiración.

Mi querido abuelo.

El gran amor de nuestras vidas.

Gracias por todo lo que nos enseñas.